El parche 26.10 llegó el 13 de mayo de 2026 con una de las actualizaciones más esperadas del año: la modernización de Lee Sin. El Monje Ciego, un campeón emblemático desde hace años, recibe por fin una revisión parcial pensada para devolverle protagonismo en la meta actual.
Salvaguarda (W): enfriamiento unificado y escudo rediseñado
El cambio más profundo afecta a la W de Lee Sin. Su escudo tenía hasta ahora un enfriamiento dividido: 12 segundos al saltar hacia un aliado no-campeón, y solo 6 hacia un campeón. Esa asimetría desaparece: el enfriamiento es ahora un valor fijo de 7 segundos en todos los casos.
Los valores del escudo bajan levemente — de 70/115/160/205/250 (+80% AP) a 60/105/150/195/240 (+80% AP) — pero la simplificación del enfriamiento aporta una previsibilidad mucho mayor en combate. Además, cuando Lee Sin salta a una ward o súbdito, el escudo lo recibe él mismo y no el objetivo.
Tempestad (E): ratio de daño AD ligeramente reducido
La E ve su ratio de daño mágico reducido de 100% AD a 90% AD. Un ajuste medido que busca suavizar el potencial de burst sin limitar la expresión mecánica del campeón.
Furia del Dragón (R): el efecto colateral se vuelve incondicional
El cambio más espectacular llega a la ulti. Si Lee Sin golpea a un campeón con Furia del Dragón y ese objetivo muere durante el vuelo, el cuerpo continúa volando, haciendo daño y derribando enemigos a su paso. Una modificación que hace los jugadas más estilosas aún más gratificantes — y que promete destacados memorables en competición.
Otros cambios destacados del parche 26.10
El parche no se detiene en Lee Sin. Ambessa, Galio, Wukong y Zeri reciben buffs específicos, mientras que Anivia, Ashe, Naafiri, Shyvana y Zed son nerfados. En los sistemas, Doran's Bow y Doran's Helm son reforzados, con ajustes adicionales en Lichbane y Stormraider's Surge.
La modernización de Lee Sin es una declaración clara de Riot: los campeones icónicos merecen seguir siendo relevantes sin perder su identidad. El parche 26.10 le da nuevas herramientas para brillar, conservando la esencia de juego que lo convirtió en leyenda.